Un principio justo puede más que un ejército y más que un imperio
Boletín No. 01 — La Comuna Roja
Un principio justo puede más que un ejército y más que un imperio
El imperialismo, Cuba y la autodeterminación como principio irrenunciable
Por Delfo Acosta
El imperialismo existe. No es metáfora ni exageración retórica. Es una estructura histórica concreta que redujo ciudades a ceniza nuclear en Hiroshima y Nagasaki, que convirtió a Vietnam en laboratorio de fuego y químicos, que sostuvo dictaduras en América Latina como la de Pinochet durante décadas.
No fue un impulso circunstancial. Fue escarmiento ejemplar. Desde entonces, cada dificultad cubana se presenta como prueba de un fracaso intrínseco. Se analiza la escasez sin mencionar el cerco. Se mide el desgaste sin contar los golpes.
En ese escenario, Cuba vuelve a cerrar filas. No desde la ingenuidad ni desde una épica congelada, sino desde la conciencia histórica. Revolución no como consigna, sino como necesidad. Como acto de soberanía que se sostiene incluso cuando el costo es alto.
El imperialismo puede bombardear, bloquear, sancionar. Lo que no puede decretar es el fin del deseo de emancipación. Y mientras ese deseo persista, aunque esté sitiado, aunque sea imperfecto, habrá revolución posible. No como repetición del pasado. Como necesidad del presente. Como condición del futuro. Porque, al final, un principio justo puede más que un ejército. Y más que un imperio.
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